miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Porqué nos gusta la noche?

¿Porqué y a quiénes nos gusta la noche?

A mi me fascina la noche, por más que intento convertirme en una persona más diurna, la noche me atrae y me secuestra.

Me resulta difícil levantarme más pronto de mi hora, sin embargo me puedo acostar tan tarde como sea posible sin remordimientos ni esfuerzo. A veces te acuestas tan tarde que ya es pronto de nuevo.

Y, ¿porqué será? Me pregunto.

Creo poder hacerme a la idea. Hay que analizar al tipo de personas que les gusta la noche. Y creo reconocer a varios tipos de gente entre los nocturnos: por un lado estamos los que buscamos la tranquilidad de la noche donde pocas cosas nos molestan, los sonidos se ahogan, el tráfico casi desaparece, la televisión, la radio y demás medios tienen menos importancia o se vuelven más íntimos, la gente duerme, menos los demás habitantes de la noche claro está... Entonces se me ocurre que los que pertenecemos a este grupo buscamos el sosiego, la tranquilidad, huir del caos diurno y la despersonalización. Buscamos estar con nosotros mismos y no con otros. No queremos tener que socializar por obligación, lo cual no significa que seamos insociables, muchas veces es todo lo contrario, solamente necesitamos un descanso de nuestras ajetreadas agendas.Los gatos son grandes compañeros a estas horas tan intempestivas.

Hay otro tipo de habitante de la noche. A este otro tipo de habitante le gusta un poco el riesgo y la incertidumbre, huye de la seguridad del entorno controlado en el que se vive de día cuando el mayor evento puede ser un retraso de varios minutos del metro o un imprevisto en el entorno de trabajo o cualquier noticia destacada en los medios. Este tipo de especie nocturna busca un entorno más abierto al caos, en el que pese a haber pocos más imprevistos que de día, los hay. Al haber menos habitantes despiertos, las reglas cívicas y de comportamiento dejan de ser tan importantes y se diluyen o se interpretan de otra manera. Es decir puedes hacer un poco lo que te plazca sin miedo a que te vean o te juzguen. Es la hora de los locos.

Suele ser gente más libre que pese a trabajar para otros se puedan permitir elegir su horario, que incluso trabajen para sí mismos o no trabajen, que estén de vacaciones o que simplemente hayan elegido la noche como hábitat natural.

Se puede también pertenecer a ambos grupos, como yo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Qué hacemos?

Con tanto entretenimiento es imposible descubrir qué es lo que quieres hacer en la vida. Incluso a los 34 años no tienes ni idea. De hecho creo que a esta edad pensamos que tienes que tener las cosas claras, pero lo que yo pienso es que llevas años acostumbrándote a vivir una vida que no es la que quieres para ti y te empiezas a creer que haces lo que has elegido. Me encanta cuando oigo historias de personas de mi edad o mayores que han mandado todo a la mierda y han empezado de nuevo en otro país o haciendo algo que no tiene nada que ver con su supuesta carrera. Siempre que puedo apoyo este tipo de iniciativas. Me atraen las mujeres que de repente han decepcionado a toda su familia para llevar una vida que no aporta prestigio profesional, ni dinero ni nada de lo que se espera de una mujer de su edad. Sé que con gente así es más probable que fuese feliz al tener muchas cosas en común, entre ellas la inquietud.

¿De verdad tu sueño es ser dentista? Y una mierda.
Solo me creo los sueños que estén relacionados con trabajos en los que ayudes a alguien, ya sea con su salud, su bienestar, educación, trabajos artísticos en los que tengas libertad para crear sin tener que seguir guías estrictas o en los que se pueda viajar. Como cosa temporal puede que se haya planificado llevar un modo de vida con el que se gane dinero para a corto o medio plazo poder comenzar a hacer lo que de verdad te gusta. O incluso tener trabajos a media jornada para la otra media hacer lo que de verdad te llena. Pero esto en muchas ocasiones es solo una excusa.

Si hay algo que no desarrollamos ni ejercitamos jamás es la creatividad, no solo en el arte, sino en la vida. No tenemos idea de cómo llevar nuestra vida de manera creativa, sin imitar otras. Nos dejamos llevar por la absurda cantidad de ocio que nos rodea para que apenas pensemos. No tenemos opiniones propias sino que jugamos con las que leemos, oímos o vemos en la tele. Las remezclamos y emitimos nuestra versión. Somos como DJs que no crean música sino que mezclan la ya creada o cantantes que versionan. Los grandes son los que crean. Tanto opiniones como canciones, historias...

Un buen ejemplo lo dan los políticos, ¿cómo es posible que todos los miembros de un grupo político voten en masa a lo que su líder les diga? Es una prueba fehaciente de que no les está permitido pensar o no tienen valor para hacerlo. Nadie puede estar de acuerdo con el 100% de las opiniones de otro grupo de personas en cientos de temas, es imposible. De lo que se deduce que mienten. Casi me parece tan poco respetable como el periodismo del corazón.
¿No podríamos votar leyes directamente? Si hay un momento en la historia en el que eso es posible es ahora con el auge de las aplicaciones móvil y las campañas de peticiones de firmas online para bombardeos masivos de emails a políticos o para vetar leyes injustas o apoyar a los más necesitados.

Pese a que el mundo es una mierda que va desbocada al holocausto, se oyen cada vez más voces de cansancio y aburrimiento con los sistemas establecidos. Cada vez más personas se dan cuenta de que la vida de ratones de laboratorio que llevamos no les llenan. Seguimos un guión que no hemos escrito nosotros.

Propongo sentarse unas horas a no hacer nada más que pensar en las cosas que nos hacen felices y nos llenan y si estamos haciéndolas o si podríamos dedicarnos a ellas. Con todas tus fuerzas. Una de las cosas más difíciles en la vida es llegar a saber qué es lo que de verdad te gusta. Lo mismo ni siquiera lo has probado todavía, pero seguro que has visto a alguien hacerlo y le admiras sin darte cuenta.
Con el deporte es casi peor. No me digas que quieres ser futbolista, porque es mentira. Lo que quieres es el dinero, la fama, la popularidad o el poder, o es que eres un perdedor que no sabe cómo conseguir mujeres. Ok, si es verdad que hay quien disfruta de verdad jugando al fútbol, pero ¿lo haría si no se idealizase a los jugadores como si fuesen mesías? Cuando muchos lo que son es engreídos y soberbios.

Participar en expediciones, subir montañas, escalar, navegar, correr largas distancias, volar, bucear, viajar en bicicleta, patinar. Son deportes que si te pueden atraer por si mismos.

Tenemos los peores ídolos que se pueden tener. ¿Porqué si preguntas en una escuela quién quiere ser famoso de mayor casi todos levantan la mano? ¿Qué nos ha dado con la fama? ¡Yo no quiero ser famoso! Viva el anonimato, la invisibilidad que me otorga no salir de manera masiva en los medios... Poder perderme en el metro con un libro o pasear por la calle casi sin ser visto o ir a la tienda de al lado o a un restaurante sin brotes de paranoia. El anonimato es una las condiciones más subestimadas en esta época. Pregúntale a cualquier celebridad qué es lo que más echa de menos y verás lo que te dice.

Queremos la vida de otros, no tenemos el valor de diseñar las nuestras propias por si fracasamos o decepcionamos a los demás cuando nos debería importar una mierda lo que opinan.

No hace mucho leí en un libro una definición que me pareció bastante acertada sobre el tipo de personas que componen el mundo, esto es una traducción muy libre:

“El mundo está dirigido por un millón de malvados, diez millones de estúpidos y cien millones de cobardes. Los malvados son el poder- los ricos, los políticos y los fanáticos religiosos - cuyas decisiones dirigen el mundo y lo ponen en el camino de la avaricia y la destrucción. Los estúpidos son son los soldados y los militares que imponen el dominio de los malvados. Son valientes en ocasiones, pero estúpidos porque dan sus vidas por gobiernos y causas que usan sus cuerpos como meros peones de ajedrez. A la larga los gobiernos siempre los traicionan o decepcionan o abandonan. Y los cobardes son los burócratas que permiten que los malvados lo dirijan todo mirando a otro lado, son directores, secretarios, presidentes de asociaciones, jefes de departamento, alcaldes, siempre defendiéndose diciendo que simplemente siguen órdenes o que están haciendo su trabajo mientras firman un papel que pone a alguien enfrente de un pelotón de fusilamiento o condena a un millón de personas a morir lentamente de hambre. El resto de nosotros, unos seis mil millones simplemente hacemos lo que nos dicen.”

sábado, 6 de agosto de 2011

Creando una empresa



Sí, estoy creando mi propia empresa.

Llevo con ello más de un año y ha supuesto mucho sacrificio, aunque he intentado no dejar de pasármelo bien.

Mi experiencia emprendiendo es que lo que tú no hagas o consigas por ti mismo no te lo va a dar nadie. Ni dinero, ni ayudas, ni contactos, ni nada. Además frente a un trabajo normal de 9 a 5 en el que, en mayor o menor media, sabes lo que tienes que hacer, cuando creas tu propia empresa sabes que lo tienes que hacer tú TODO.

Tener que hacerlo todo es algo a lo que no estamos acostumbrados, pero no hay más remedio. Cuando me refiero a hacerlo todo quiero decir que al menos tienes que encargarte de que todo sea hecho por alguien. Es muy fácil caer en el error de querer hacer todo uno mismo. Hay que dedicarse a lo que sepas hacer y lo demás subcontratarlo. Sí, pagar a alguien para que te ayude. Esto hay que tenerlo en cuenta para el plan de negocio (muy importante) y si pides un crédito al banco tener en cuenta el coste que esto conlleve.

Digamos que eres un genio haciendo magdalenas rellenas de chocolate, te encanta hacerlas y quieres montar una tienda y venderlas. Dedícate a hacer las mejores magdalenas de chocolate que existan y que otra persona que sepa se encargue de diseñar la tienda, otra te lleve la contabilidad, (muy importante y barato), otra monte el local... Además estamos en época de crisis, la gente está deseando trabajar y las tarifas tanto de alquileres como de servicios se han reducido mucho.

No hay que tener miedo al fracaso. En algunos países el fracaso es un indicativo de que se tiene valor ya que al menos has intentado hacer algo y has aprendido en el proceso.

En mi caso llevo todo este tiempo viviendo con poquísimo dinero y dependiendo de la familia como si fuese un adolescente. Al parecer es un panorama similar al que se tienen que enfrentar muchos emprendedores en este país, pero lo voy llevando.

Es importante tener una meta clara. Desde luego no del tipo económico, no puedes decir: quiero tener una empresa para ganar 20000 euros al mes. Tienes que decidir qué quieres y encaminar tus esfuerzos a alcanzarlo. Algo como: quiero irme a vivir a Bangkok y poder vivir de mi empresa trabajando sólo 2 horas al día. O quiero poder trabajar desde cualquier lugar del mundo con un portátil y cambiando de país cada 6 meses. O quiero poder dedicarme a estudiar esto y lo otro dedicando sólo las tardes a trabajar. O quiero que mis hijos puedan irse a estudiar el idioma que les de la gana a tal país...

Una vez tengamos la meta definida hacemos un plan para conseguirla, nos ponemos una fecha y trabajamos para la consecución de nuestro plan o sueño. Siempre con la ayuda de otros.

Ya os iré actualizando sobre el estado de mi empresa y dando algunos consejos para quien quiera dar el paso y montarse algo, pero sobre todo espero poder escribir sobre mis viajes y desde logares exóticos que es la razón por la que estoy metido en este lío empresarial.

Besos


miércoles, 24 de noviembre de 2010

viernes, 12 de noviembre de 2010

Blogaway



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lunes, 28 de junio de 2010

domingo, 20 de diciembre de 2009

Japón: normas, normas, normas...

Siempre tengo la sensación, cuando estoy en Japón, de que estoy haciendo algo mal.

Incluso cuando voy por la calle tengo la sensación de que estoy mirando a la gente de manera poco educada. O que estoy manteniendo la mirada más de lo que es aceptable, o que no ando ni a la velocidad apropiada ni siguiendo el trayecto adecuado. Lo mismo me pasa cuando estoy en el metro sentado, o cuando hago cola para entrar. ¿Estaré en la cola que me corresponde? ¿No me habré pasado a la cola de “solo mujeres”? ¿O en alguna otra nueva que no conozca?

Y para qué hablar de cuando me muevo por el transporte público con equipaje de un lado para otro, impidiendo que entren más pasajeros debido al tamaño de mi mochila o molestando a la gente en las escaleras.

Nadie se queja ni me lanza miradas de desaprobación, pero yo lo siento en mí. Quizás esto esté solo en mi cabeza, pero no puedo evitarlo. Incluso después de haberme recorrido el país de arriba a abajo y haberlo visitado innumerable número de veces. Puede ser que me haya leído demasiados libros o artículos de los modales en Japón y yo lo esté exagerando todo, pero lo que está claro es que si el río suena es porque agua lleva, ¿no?


Está claro que siendo un occidental la cosa se suaviza. No se espera de ti que te sepas comportar como uno más. De hecho en algunas situaciones cuando demuestras que te sabes algunas de sus costumbres te conviertes en el centro de atención y te sientes un poco como el niño pequeño que sabe hacer monerías y los padres y sus amigos le dicen “¡Muy bieeeeeen!” y “ ¡Qué mono!”.

Son tantas cosas para recordar. Que si no puedo beber antes que el resto de comensales. No puedo clavar los palillos en el arroz porque es de mala educación y recuerda a un funeral, con lo que me apetece a veces. No debo, bajo ningún concepto, sonarme la nariz en público. Olvídate de ponerte a beber sin asegurarte de que el resto de invitados tengan sus vasos llenos.


Cuidado con coger la comida del plato común con el extremo de los palillos que te llevas a la boca. Descálzate al entrar en una casa, restaurante, hotel…


Nada de móviles en el transporte público. Si no estás de acuerdo con lo que dicen tus amig@s japonés@s te callas y asientes como si lo estuvieses. Di todos los “sumimaseeeeen” (lo siento) que puedas, aunque nada de lo que haya pasado sea culpa tuya. Y bla, bla, bla…

¿Será que a los que nos apasiona Japón tendremos necesidad de seguir muchas normas? ¿Seremos un poco borregos? ¿Nos gustará la sensación que se siente al salir de Japón y volver a experimentar la carencia de normas?...

sábado, 12 de diciembre de 2009

jueves, 3 de diciembre de 2009

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.